• ccpbolivarweb@gmail.com
  • 0286-9229990
Notas Tecnicas

Notas Tecnicas (2)

 Amaro Gomes, miembro de la junta directiva del IASB, afirma que en los procesos de formación de los contadores debe incluirse la consolidación de la capacidad de juicio profesional independiente, aspecto que depende en gran parte de la actualización de currículos y la capacitación de los docentes.

Para empezar, Gomes dice que es importante tener la oportunidad de compartir la experiencia con los demás miembros del directorio, así como con el cuerpo técnico de la entidad.

“Muchas veces, nuestra práctica latinoamericana es distinta de la adoptada en países que están más cercanos del proceso de desarrollo de las Normas Internacionales de Información Financiera y nuestra visión o percepción en ocasiones no es percibida en la fase de investigación. Por otro lado, es un proceso de intercambio de experiencias en que buscamos la mejoría constante de las normas internacionales, respetando y considerando las diversidades de las varias jurisdicciones”, dice Gomes.

Su visión sobre la preparación académica de los nuevos contadores indica que la capacidad del juicio profesional independiente, fundamental para aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera, depende de la actualización de los currículos y de capacitación de los académicos.

“Es absolutamente fundamental tener una formación holística en todos los aspectos involucrados con la gestión de las empresas. Eso debe incluir no solamente contabilidad bajo Normas Internacionales de Información Financiera, sino también temas como estadística, matemática financiera, valoración y preparación de reportes financieros”, explica Gomes.
Por otra parte, Gomes afirma que la corrupción, tema que no es nada alejado del ámbito de la contaduría pública, es una de las lacras que más generan retrocesos en la sociedad en general.

“(…) hemos visto que, con el grado de sofisticación, en muchos casos la detección es el resultado de una investigación que involucra varias organizaciones, incluso internacionales (…) La profesión debe mantener elevados requisitos éticos y castigar inmediatamente los profesionales que no respetan tales requisitos. Adicionalmente, pienso que los países deben implementar requisitos de gobierno corporativo independiente y técnicamente capacitado. Para los auditores es fundamental exigirles un programa de capacitación permanente, teniendo en cuenta los diferentes cambios que a nivel de la normatividad técnica se presentan”, opina Gomes.

Gomes indica que también es importante no olvidar el papel de los reguladores y supervisores, que deben tener un equipo de trabajo técnico capacitado y herramientas adecuadas para monitoreo, así como el poder garantizado para la adopción de medidas punitivas.

Sobre el futuro de la profesión contable, Gomes dice que se debe evolucionar constantemente, en respuesta a los deseos de la sociedad y al papel del contador público en la promoción de la transparencia, la responsabilidad y la mejora en la calidad de la información, que son fundamentales para la eficiencia de los mercados financieros y para el desarrollo económico.

    “Considero que vivimos un momento único de oportunidades, sea para afirmar la profesión como uno de los pilares en una economía moderna, sea por las posibilidades de actuación internacional en virtud de la adopción de las Normas Internacionales de Información Financiera como lenguaje único para la comunicación de las empresas”, concluye el directivo del IASB.
* Con información de la revista Destacarte del INCP.

Fuente: http://www.notigerencia.com/index.php/notas-tecnicas/contabilidad/item/3583-profesion-contable-debe-evolucionar-constantemente-en-respuesta-al-papel-del-contador-publico

Me propongo hacer en esta oportunidad una serie de tres artículos sobre esta temática que tanta relevancia tiene en la recaudación del tributo de mayor importancia en la mezcla de ingresos tributarios del país. La retención del IVA tiene aspectos altamente positivos en función combatir la evasión de este tributo indirecto, pero no podemos obviar los efectos poco favorables que puede tener en la economía nacional su errada instrumentación, al generar distorsiones que atentan contra el normal desenvolvimiento de agentes empresariales y el presupuesto público.

El sistema de retención del IVA tiene como precedente en Venezuela a la Providencia Administrativa del Nro. 188 que dictó el SENIAT a finales de 1997, que aplicó a un tributo similar denominado para ese momento como el Impuesto al Consumo Suntuario y a las Ventas al Mayor (ICSVM). Esta medida fue tomada para evitar que continuase un esquema de defraudación masiva por medio el cobro del tributo al Banco Central de Venezuela por parte de algunos comercializadores de oro.

El esquema fraudulento se materializó cuando el vendedor del metal precioso recibía del BCV el importe de la venta y en adición el porcentaje del ICSVM, que para ese entonces era del 16,5%. Algunos vendedores tomaban para si el monto del impuesto indirecto sin declararlo y pagarlo al Tesoro Nacional. Este monto lo invertía nuevamente en compra de mineral que luego era vendido al BCV, por el cual obtenía nuevamente un 16,5% adicional; y así sucesivamente.

Una plausible y oportuna labor de inteligencia ejercida por la Administración Tributaria Nacional permitió conocer el problema y generar una respuesta técnica para evitar que continuase el defalco a la nación, imponiendo una medida que obligaba al BCV a retener el ICSVM sin pagarlo al vendedor; y enterarlo directamente al Estado por cuenta de estos. Sin embargo, la medida causó un daño patrimonial relevante a los que no estaban evadiendo el tributo, como es el caso de CVG MINERVEN, que para ese entonces era la principal empresa del Estado encargada de la extracción del mineral aurífero en la región de Guayana.

La Providencia Administrativa 188 establecía el mayor porcentaje de retención posible, ya que era del 100% del tributo facturado por el vendedor, con ello se sometía al contribuyente ordinario del impuesto a un pago en exceso. Esto ocurre porque en la práctica la retención del 100% de un tributo del tipo “IVA” será mayor a la cuota tributaria del sujeto pasivo. El efecto de interrumpir la traslación ordinaria del impuesto por medio de este esquema de retención, es que se generan perversas acumulaciones de activos representativos de créditos fiscales que en escenarios inflacionarios sufren un deterioro del valor que se traduce en pérdidas cuantiosas para los contribuyentes.

La solución llegó algo tarde, cuando a finales del año 1999 el SENIAT modifica el régimen de retención eximiendo de la misma a los que habían sido calificados como “Contribuyentes Especiales”. De esta forma las empresas mineras formales dejaban de padecer los efectos de una retención de impuesto que se traducía en pagos excesivos del tributo.

La falta de congruencias en las políticas tributarias, o la mala memoria colectiva e institucional, desecharon u olvidaron la experiencia previa y en el año 2003 se establece nuevamente un régimen de retención del IVA similar el del año 1998, pero esta vez, sobre todos los contribuyentes especiales, que ahora debían hacer retenciones del 75% y 100% a todos sus proveedores, fuesen o no otros contribuyentes especiales. Si no aprendemos de nuestros errores, estamos condenados a cometerlos nuevamente.

En otros países del continente la retención del IVA cuando se practica a otros contribuyentes especiales, es apenas del 10%. Que es un porcentaje bastante menor al 75% que aplicaría en Venezuela. Esto porque no tendría razón de ser una retención alta a menos que el riesgo de evasión del tributo sea igualmente alto. Por otra parte es común ver en la normativa de los países vecinos que en operaciones o contribuyentes de alto riesgo de evasión del tributo la retención es del 100% del IVA, que resulta lógica y plenamente justificada en esos casos.

La retención del IVA es una medida de administración tributaria eficiente en tanto la misma no se constituya en un elemento de distorsión del desempeño de las empresas o personas dedicadas a la actividad económica productiva. Es un elemento de control fiscal, pero no puede ser medio de financiamiento encubierto o de elevación indirecta de las alícuotas impositivas en perjuicio de los derechos económicos de los ciudadanos. Se requiere como con cualquier otro instrumento de este tipo, una acertada administración del mismo.
Mucho se dice en el país sobre la superación que recurrentemente logra el SENIAT de las metas de recaudación que se le imponen, bien sea porque en efecto el reporte de recaudación de los tributos nacionales siempre es mayor al que se le ha fijado como objetivo en el presupuesto nacional, o bien como muchos economistas señalan, porque se omite la indexación de las cifras por efecto de la inflación, especialmente en los casos como el del IVA cuya determinación tiene una relación directa con el nivel de precios de bienes y servicios.

El IVA tiene un peso relevante en la recaudación tributaria no petrolera. Para muestra vale acotar que en el mes de octubre de 2017 representó el 51,10% de la recaudación total de ese período mensual. Y en el acumulado del año para ese mes alcanzó el 49,71%. Esto según las cifras publicadas por el SENIAT en su portal Web. La importancia del IVA es de conocimiento general de la población que desde su aplicación en Venezuela en el año 1993, vio como el tributo se ha impuesto como la fuente más importante de recaudación impositiva. Esto por cierto, nos dice mucho también de la alta dependencia que el Tesoro Nacional tiene de un tributo que está ligado al consumo que los ciudadanos hacemos de bienes y servicios, no así de la productividad de su aparato productivo.

Lo que posiblemente muchos ignoran es que la recaudación tributaria del IVA descansa en teoría, en la recaudación que se da por medio de la retención del impuesto que ha sido asignada a los contribuyentes calificados por el SENIAT como especiales. Estos deben retener entre el 75% y 100% del importe del IVA que recargan a las ventas sus proveedores. De esta forma el SENIAT delega en particulares la labor de cobrar el tributo y enterarlo en las arcas del Tesoro Nacional para lograr la meta asignada por el presupuesto nacional al ente tributario. Este método permite además, un control efectivo de la evasión fiscal, reduciendo el margen del importe del tributo que manejan los contribuyentes que tienen menor posibilidad de control por parte de la Administración Tributaria.

Pero el mecanismo de retención del IVA no es perfecto. Su principal debilidad es precisamente su potente incidencia en la recaudación, que cuando el porcentaje de retención es muy elevado crea una severa distorsión a la traslación ordinaria del tributo al consumidor final, afectando su neutralidad. Esto ocurre cuando la retención del tributo termina siendo de forma reiterada en el tiempo, mayor al importe de la obligación tributaria definitiva de los contribuyentes sujetos al procedimiento de recaudación. Dichos pagos de tributo mayores a los que corresponderían de forma ordinaria, ingresan al Tesoro Nacional como ingresos ordinarios y de esta forma ocultan el voraz endeudamiento del Estado, que de esta forma sustrae importantes recursos a las empresas, mayormente a los industriales y grandes mayoristas, lo que termina erosionando su capacidad económica y de inversión productiva.

La falta de precisión de las estadísticas del SENIAT y omisión absoluta de publicaciones de del BCV sobre los importes de retención del IVA no descontadas por los contribuyentes en sus declaraciones, dificulta salir del mero ejercicio retórico en la definición del problema que supone la recaudación excesiva de este tributo.

Ahora bien, lo que sí es fácil dilucidar es que cuando la retención del IVA se impone a través de elevados porcentajes sin que medie un eficiente sistema de recuperación de impuestos, como es el caso venezolano en el cual dicha recuperación puede tardar varios meses, y a eso añadimos que la recuperación obliga en la mayoría de los casos a vender el crédito con descuentos en promedio del 15%, más los costos de recuperación que podrían superar otro 15% adicional. Todo ello merma económicamente la referida recuperación para el contribuyente afectado. Aunque todos estos costos son apenas una pequeña parte de la mayor pérdida que representa la que se produce por efecto de la hiperinflación.

Desde el año 2003 en que se estableció el sistema de retención del IVA, el sector productivo empresarial ha venido planteando la necesidad de revisar los altos porcentaje de retención del IVA. En un primer momento, Vielma Mora en el año 2005 señalaba que el problema no era el porcentaje de retención sino los lapsos de recuperación del tributo. El tiempo demostró que el problema real si era el alto porcentaje de retención, ya que la recuperación de impuestos en el país se parece mucho a su administración pública y resulta más difícil cambiar ese paradigma, que ajustar la tasa de retención a valores que no generen una distorsión en la neutralidad del IVA.

El artículo 316 de la Constitución Nacional establece como principio rector del sistema tributario la protección de la economía nacional, mismo que de ser atendido motivaría la urgente revisión del sistema de retención del IVA para que, sin desmejorar su eficiencia en la recaudación y lucha contra la evasión, evite igualmente la afectación de las empresas generadoras de la riqueza que el país requiere. Se trata de lograr el equilibrio entre eficiencia y respeto a la propiedad.
Cerrando la serie de tres artículos sobre el tema de la retención del IVA en Venezuela, en los cuales he planteado aspectos relativos a la justificación de su instrumentación como efectivo mecanismo de control de la evasión del tributo, así como también las severas distorsiones que el elevado porcentaje de retención ha causado en los sectores de la industria y del comercio mayorista; en esta última entrega de la trilogía asomo algunos elementos que propongo para lograr la mayor eficiencia del sistema, que atendiendo los fines para el cual se establece, no se constituya en una rémora para el sector productivo del país.

La eficiencia en la recaudación del tributo, así como la protección de la economía nacional, son dos pilares que junto a la legalidad y justicia tributaria en general, conforman la base que desde la Constitución Nacional se impone al Estado en lo atinente al Sistema Tributario. Así, un mecanismo como la retención del IVA debe acatar dichos principios con racionalidad y sin eludirles.

Ya referí en los artículos anteriores que la retención del IVA aporta significativos avances para la mayor recaudación del tributo, imprimiendo un control relevante a la evasión del impuesto,  por cuanto cada agente de retención garantiza al Tesoro Nacional la percepción del IVA, que en determinados proveedores de éstos resulta muy costoso  y de difícil control por parte de la Administración Tributaria por medio de los procedimientos ordinarios de verificación y fiscalización.

Pero la retención del tributo podría ser inclusive mucho menos relevante que la valiosa información que estos agentes reportan a la Administración Tributaria sobre las operaciones de ventas y prestación de servicios de los sujetos objeto de la misma, cuando el agente de retención presenta declaración informativa que detalla las operaciones económicas realizadas con sus proveedores. Es allí donde la eficiencia del sistema tiene mayores niveles de desarrollo potencial, siempre que la Administración Tributaria cuente con los recursos para instrumentar a partir de allí inteligentes algoritmos de control sustentados, por ejemplo, en los protocolos de Big Data.

Puedo afirmar que si hablamos de mayor eficiencia en la recaudación, la misma está determinada por la inteligencia y no por la fuerza bruta. Esta última actualmente se manifiesta por medio un elevado porcentaje de retención carente de la más mínima racionalidad económica, que mientras mayor resulta, mayor recaudación genera en favor de las arcas públicas, pero al alto costo de obligar a los contribuyentes ordinarios del IVA del sector industrial, del comercio mayorista e intermediarios en general, a pagar más IVA del que les corresponde por Ley, para después imponerles el viacrucis de la recuperación de dichos montos.

No resulta nada inteligente asfixiar al sector productivo con los elevados costos de la tardía recuperación de retenciones de IVA no descontadas que se acumulan por efecto del elevado porcentaje de retención. Lejos de corregir el problema, la recuperación del IVA solo agrava al mismo.

El sistema tributario debe propender a elevados niveles de gerencia y sobre todo, con una clara comprensión de los fundamentos jurídicos y operativos del mismo. La mayor eficiencia de dicho sistema, por lógica elemental, redunda en una mayor recaudación inspirada en el fortalecimiento de la cultura tributaria y el riesgo subjetivo para el contribuyente con valoración en la capacidad de la Administración Tributaria de desarrollar la inteligencia fiscal como piedra angular del control. Contrario a ello, tenemos que las tácticas de amedrentamiento y las distorsiones en la neutralidad del IVA, solo abren las puertas a las desviaciones de poder, que luego atentan contra la propia recaudación tributaria y la economía de todo el país.

El problema está identificado ya, se trata de un elevado porcentaje de retención del IVA que actualmente es del 75% al 100% del débito fiscal causado; y un anacrónico sistema de recuperación del importe de retenciones no descontadas que es caldo fértil para que germinen reprochables prácticas. Por otra parte, ya sabemos que la solución no está en mejorar el procedimiento de recuperación del tributo, porque es quimera sin un cambio profundo de la ética y eficiencia de todo el aparataje burocrático del Estado venezolano, sino evitar el problema, es decir, que los pagos anticipados a cuenta del tributo por vía de retención no sean sistemáticamente mayores al de la obligación tributaria definitiva del contribuyente.

La solución, sin embargo no es solo bajar el porcentaje de retención del IVA, sino además hacer más eficiente al sistema tributario con la instrumentación de una mayor inteligencia fiscal, comprendida como la utilización de herramientas y procesos de análisis de datos a partir de las declaraciones informativas que formulan los agentes de retención, para propiciar el cumplimiento voluntario de la obligación tributaria material. Para lograr este fin, la factura electrónica jugaría también un papel relevante.

Fuente: http://www.notigerencia.com/index.php/opinion/articulos-de-opinion/item/3593-evaluando-la-retencion-del-iva-en-venezuela